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¿CORA CORALINA, QUÍEN ERES?

Soy una mujer como cualquier otra.
Vengo del siglo pasado
y traigo conmigo todas las edades.

Nací bajo la sierra
Entre sierras y cerros.
“Lejos de todos los lugares”
En una ciudad de donde se llevaron
el oro y dejaron las piedras.

Junto a estas transcurrió
mi infancia y mi adolescencia.

A mis ansias respondían
el terreno íngrime y agreste.
Y yo cerrada dentro
de la inmensa serranía
que se ponía azul en la distancia
a lo lejos

Con ansia de vida yo abría
vuelo en las alas imposibles
de los sueños.

Vengo del siglo pasado.
Pertenezco a una generación
puente, entre a liberación
de los esclavos y del trabajador libre.
Entre la monarquía caida y la república
que se instala.

Todo lo rancio del pasado era presente.
La brutalidad, la incomprención, la ignorancia, la falsedad.
Los castigos corporales.
En las casas. En las escuelas.
En los cuarteles y en el campo.
Los niños no tenían vez,
Los adultos eran sádicos
aplicavan castigos humillantes.

Tuve una vieja maestra que ya
Havia enseñado a una generación
antes que la mía.
Los métodos de enseñanza eran
antiquados y aprendí las letras
con libros superados de los cuales
nadie mas habla

Nunca los logaritmos me
entraron en el entendimiento.
De cierto por la pobreza que marcaría
para siempre mi vida.
Precisé poco de los números.

Siendo yo mas doméstica
que intelectual,
no escribo jamás de forma
conciente y racional, y sí
empujada por un impulso incontrolable.
Siendo así tengo la conciencia
de ser auténtica.

Nací para escribir, mas, el medio,
el tiempo, las criaturas y otros factores,
marcáron mi vida.

Soy mas repostera y cocinera
que escritora, siendo la culinaria
la mas noble de las Artes:
objetiva, concreta, jamás abstracta
a la que esta ligada la vida y
la salud humana.

Nunca recibí estímulos familiares para  la literatura.
Siempre huvo en la familia, sino una
hostilidad, por lo menos una reserva determinada
a esa mi tendencia innata.
Talvez, por todo eso y mucho más,
sienta dentro de mí, en el fondo de mis
reservatorios secretos, un vago deseo de analfabetismo.
Sobreviví, recomponiéndome poco a poco,
de la dura comprención de los
rígidos preconceptos del pasado.

Preconceptos de clase.
Preconceptos de raza y de familia.
Preconceptos económicos.
Férreos preconceptos sociales.

La escuela de la vida complementó
las deficiencias de la escuela primária.
Que otras el destino no me dio.

Fue asi que llegue a este libro.
Sin referencias que mencionar.

Ningún primer premio.
Ningún segundo lugar.

Ni Mención Honrosa.
Ninguna Láurea.

Apenas la autenticidad de mi poesía
arrancada a los pedazos
del fondo de mi sensibilidad,
y estas ansias:
busco superar todos los días
mi propia personalidad renovada,
despedasando dentro de mí
todo lo que es viejo y muerto.

Lucha, la palabra vibrante
que lavanta a los déviles
y determina los fuertes.

Quién sentirá la Vida
de estas páginas…
Generaciones que han de venir
de generaciones que van a nacer.